miércoles, 4 de diciembre de 2013

FEMEN

El pasado 9 de octubre vimos irrumpir con los pechos desnudos, en el Congreso de los diputados, a tres activistas de Femen gritando “EL ABORTO ES SAGRADO”, desconcertando así a todos los diputados, e indignando a una parte de ellos y desde luego provocando el debate en la opinión pública. Femen es un “grupo feminista” que nació en Ucrania en 2008. El grupo ha alcanzado fama mundial debido a sus protestas en espacios públicos vestidas únicamente con una corona de flores, shorts y lemas pintados en su cuerpo.

Según nos explica Beatriz Gimeno (activista lesbiana, feminista y escritora), Femen es el fruto de una historia política y una sociedad totalmente distinta a la nuestra: la de los países ex socialistas. Una cultura que no ha conocido las luchas feministas de los años 70 y 80, ni políticas a favor de la igualdad de género. Puede que a nosotros nos resulten esas propuestas un poco desfasadas, pero ellas se encontraron con un país convertido en un enorme prostíbulo, sufren violaciones sin castigo y discriminaciones por lo que han decidido protestar de una manera llamativa. Ellas nos recuerdan que apropiarse de sus cuerpos para sexualizarlos, protestar, mostrarlos,  escandalizar… es aún un derecho y todavía puede ser  una estrategia útil. No debemos olvidar que, como consecuencia de esas protestas,  algunas de sus activistas afrontan importantes penas de cárcel, violencia policial, etc. Hay que recordar que lo que aquí no pasa de ser una falta o un delito menor, puede ser un delito grave en algunos de los países ex socialistas como Rusia o Ucrania. Esto está a punto de cambiar en España: el proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, tiene previsto sancionar “las protesatas no comunicadas ante Instituciones como el Congreso, Senado o Tribunal Supremo”. También que Femen es de las pocas organizaciones que realizan un activismo claramente antirreligioso.

A mí me parece bien que sean capaces de entrar en una iglesia y arrancar los símbolos religiosos, o protestarle al papa en las narices, en pleno Vaticano. Es una acción normalmente pacífica, que no daña a las personas. Desde luego sus acciones impactan y tienen consecuencias mediáticas. Han desconcertado a Putin, a Merkel, y al Congreso español protestando pacíficamente contra el aborto. 


El hecho de que utilicen su cuerpo para protestar, que es lo que más critica el feminismo, no me parece mal, porque es un método muy efectivo para llamar la atención; ha hecho que las conozcamos, que debatamos sobre las protestas y que los gobiernos las tengan en cuenta. De hecho, en España pretenden penalizar sus acciones con multas de hasta 600000 euros.

Gorka Ripa

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