jueves, 9 de enero de 2014

LOMCE, la octava reforma educativa

WERTGÜENZA

  Esta reforma educativa entró en vigor el 3 de enero de 2012 de la mano del ministro de Educación  José Ignacio Wert con 182 votos a favor del PP (partido en el que ejerce Wert), la abstención de UPN y 143 votos en contra. El Partido Popular no necesitó apoyo puesto que el PP tiene la mayoría parlamentaria y al parecer, el gran rechazo de los ciudadanos y el de los demás parlamentaristas no fue suficiente.
 
  Entonces, si tan bueno es el sistema educativo, más conocido como la LOMCE que propone el Partido Popular, ¿por qué cada vez sale más gente a la calle para trasmitir su desacuerdo? Pues bien, razones no les faltan.

  Esta ley va a valorar la capacidad del alumnado a través de un examen, la reválida. El primer examen se hará en 2º o 3º de primaria, sometiendo a niños y niñas de tan solo 10 años a exámenes que engloben toda la materia dada en un año. Algo muy difícil para ellos puesto que aún están interiorizando valores y conceptos básicos para su desarrollo.

  Las reválidas continuarán en 6º de primaria donde sus capacidades se calificarán como bajas, intermedias o altas, y se volverán a hacer al finalizar 4º de la ESO. El alumno va a ser calificado como “válido” o no “válido” por haber aprobado un examen en vez de haber sido valorado por su esfuerzo, trabajo…etc.

  La organización de las plazas ofertadas en los centros educativos se hará según la demanda de los padres. En función de ella, el estado eliminará el compromiso de ofrecer una plaza fija a todo alumno hasta cursar el último año de la ESO. ¿Dónde quedan nuestros derechos a una educación mínima? De este modo, lo único que conseguirán será hacer de los ciudadanos unos incompetentes para luego poder manejarlos a su antojo.

  Permitirá colegios segregados por sexo, algo que nos hará retroceder y que aumentará las diferencias entre hombres y mujeres.

  Se le dará más importancia a la asignatura de religión y en un futuro esto se valorará a la hora de dar becas y subvenciones. Viendo todo esto, ¿por qué habría que respetar su cultura cuando ellos no respetan las demás y encima las excluyen?

  La lista de motivos por los que la gente protesta sigue y sigue: es una ley excluyente, irracional e imparcial. Una ley que nos quiere enseñar a competir entre nosotros para que haya ganadores y perdedores, dejando a los demás sin oportunidades.

  Es necesario el planteamiento de una ley educativa que mejore la actual teniendo en cuenta las necesidades y las capacidades de todos y la elección de cada uno en torno a su futuro. Una ley igualitaria en la que no halla ningún tipo de discriminación.

  Para terminar, como último dato, decir que en 35 años en España ha habido 7 reformas educativas, ¿no es suficiente para darse cuenta de que algo va mal? A lo mejor el cambio debería hacerse en aquellos que gobiernan solo para demostrar su poder.
                                                                                 
                                                                                                          Irene Seminario

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