miércoles, 12 de marzo de 2014

QUERIDO SISTEMA EDUCATIVO

Hoy una estudiante cualquiera, de un instituto público cualquiera, de un estado cualquiera se dispone a felicitarle. Me veo en obligación de celebrar los grandes resultados que obtiene, porque comprendo que esas millones de personas frustradas son para sentirse orgulloso.

Porque es importantísimo que los alumnos conozcan la cultura de la antigua Mesopotamia, las teorías filosóficas de Descartes y la conquista de Al Ándalus, porque la necesidad de conocer estos hechos es mucho mayor que conocer la situación actual de países como Ucrania o Venezuela. Aunque sabemos que “quien no conoce la historia está condenado a repetirla” y que es importante para analizar el presente, no es plausible que futuros ciudadanos salgan al mundo conociendo de él únicamente lo que escuchan cuando sus padres ven las noticias durante la cena.   

Los alumnos saben la manera de resolver ecuaciones y hallar los límites de las más complicadas funciones pero, en lo que a hablar en público respecta, no demuestran seguridad alguna. Esto es perfectamente comprensible, debido a que en su vida laboral es más probable que deban hallar soluciones de problemas matemáticos  a que vayan a participar en una conferencia o deban exponer un proyecto.

También es secundaria la capacidad de liderazgo del alumno. Las empresas o instituciones siempre escogen para los altos cargos a personas inseguras, no hay nada más eficaz para liderar un equipo que a alguien dubitativo. Son quienes carecen de capacidad de decisión quienes suelen ocupar éstos puestos. Lo mismo ocurre con la creatividad, es una capacidad que carece de importancia. No se debe potenciar una capacidad necesaria para desarrollarse en cualquier trayectoria profesional, una capacidad que puede resolver los grandes problemas de nuestro país. No es necesario.

No debemos olvidar tampoco la manera de escoger al profesorado. Lo más adecuado para una impartir una buena educación es que los maestros sean expertos en la materia con una dudosa capacidad de enseñar. No deben ser quienes tengan la vocación o el talento de la enseñanza quienes impartan las clases, deben de ser expertos en la materia.

Bien sabido es que el mejor método  de aprendizaje es aquel que no implica la participación del alumno. No hay nada tan productivo como clases unidireccionales que no motivan al estudiante, es más, lo incitan a desconectar en lugar de hacerlo partícipe del tema que se está tratando de explicar. Porque un sistema experiencial que motivase al escolar a conocer la asignatura, que despertase su interés sería catastrófico, no conllevaría resultado positivo alguno.

Por último cabe mencionar que empujar hacia el mismo camino a toda la juventud es la manera idónea para el desarrollo de un país moderno; porque matar los sueños de los estudiantes y obligarlos (relativamente) a escoger lo que no desean va a crear muchos emprendedores.  Pongamos como ejemplo la reforma educativa que se está llevando a cabo en el estado Español actualmente, la cual refuerza la rama científica/técnica, restando importancia a las humanidades o las artes. Cuando uno toma un camino que no desea, vuelca todas sus energías en él, trata siempre de mejorar y superarse, llegando irremediablemente al avance. Porque bien sabido es que el mayor incentivo para progresar es dedicarse a lo que a otros les llena, lo que hoy está remunerado y socialmente aceptado.

Por crear ciudadanos preparados para hacer evolucionar a nuestro país, le felicito.

Enhorabuena sistema, progresa usted adecuadamente.

** Antes de finalizar me gustaría, mediante un vídeo, mostrar cuál ése sistema opuesto a lo anteriormente alabado para que puedan opinar libremente al respecto. También dejo un  enlace a una página que explica, de manera escrita, lo comentado en el vídeo.


Jone Ezpeleta

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