martes, 27 de mayo de 2014

Qu'est-ce que tu penses, France?

Cualquiera que en las últimas horas haya leído un periódico, visto la televisión o accedido a Twitter estará al corriente de la celebración de las elecciones al Parlamento europeo que tuvieron lugar en la mayoría de países europeos el pasado domingo 25 de mayo.

Tras el conocimiento de los resultados de los votos de los ciudadanos de la Unión Europea ha habido muchas sorpresas, triunfos y derrotas inesperadas. Aunque para la opinión pública nacional las noticias más impactantes hayan sido el fin del “bipartidismo” y el impulso de partidos como Esquerra Republicana, Izquierda Plural, UPyD y Podemos, a mí lo que más me ha sorprendido ha sido el triunfo de partidos de extrema derecha en países como Dinamarca, Finlandia, Austria o incluso en la vecina Francia.

Ataka en Bulgaria, el Partido de la Gran Rumanía, Jobbik en Hungría, la Liga Norte en Italia, Verdaderos Finlandeses, Vlaams Belang en Bélgica, el Partido de la Libertad en Holanda, el Partido del Pueblo Danés, Demócratas de Suecia, el SNS eslovaco, el Partido del Orden y la Justicia lituano son algunos de los partidos de esta ideología que han conseguido un gran porcentaje de votos en sus respectivos países. En conjunto la ultraderecha ha conseguido 47 eurodiputados, es decir, un 6,6% del Parlamento de Estrasburgo. Esto se ha dado gracias, en gran medida, al partido Frente Nacional francés que ha sido apoyado por uno de cada cuatro ciudadanos galos.

Frente Nacional con su presidenta, Marine Le Pen, en primer plano. 

Desde que conocí los resultados, he intentado entender la razón que ha llevado a los ciudadanos franceses a otorgar el voto a la ultraderecha, sin embargo, no me entra en la cabeza como ha podido ganar tanto fuerza ese partido. En el país cuyo lema proclama la libertad, igualdad y fraternidad de su pueblo (Liberté, Egalité, Fraternité) la ultraderechista Marine Le Pen y su partido, Frente Nacional, han alcanzado la victoria. Me parece contradictorio que en una nación en la que la igualdad, la libertad y la fraternidad son supuéstamente los valores más importantes, sus ciudadanos voten a un partido xenófobo, machista, homófobo y racista. Personalmente me cuesta mucho entender las razones de los votantes para inclinarse hacia Frente Nacional y más aún sabiendo que el territorio francés está formado por islas, archipiélagos y zonas continentales extendidas por Centro y Sudamérica, África, Océano Índico, y Oceanía. No solo eso, los datos relevan que el 23% de la población gala era además de origen extranjero (2009).

En tiempos de crisis siempre se han dado victorias de partidos de extrema derecha y por esa parte se pueden entender los resultados que ha logrado Le Pen. Sin embargo, me parece increíble como somos capaces de olvidar el daño que hizo la extrema derecha, xenófoba, racista y machista elegida democráticamente hace apenas 70 años. De hecho, en mayo de hace 74 años el Tercer Reich invadía Francia y dejaba alrededor de 75.000 civiles muertos. ¿Han olvidado esto los ciudadanos franceses?


Imagen de Marine Le Pen en la que se la relaciona con el
nazismo durante un concierto de la cantante Madonna. 

Desde aquí invito a los votantes de este partido a reflexionar (aún sabiendo que no leerán este artículo) y también a todos aquellos que hayan pensado votar a un partido con ideas similares sin plantearse las consecuencias que podría acarrear hacerlo. 


Protestas contra el Frente Nacional en Londres.


XABIER ERICE 
1. BATX. H



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