jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Aprendemos tanto como estudiamos?

El último informe PISA (Programa para la evaluación internacional de alumnos) dice que los españoles de quince años han mejorado su comprensión de la lectura y mantienen estable su rendimiento en matemáticas y ciencias. Los resultados superan lo obtenido en 2006 y regresan a los valores de 2003. Por lo tanto, no estamos mejor que hace diez años y, además, los resultados dicen que en las tres áreas seguimos por debajo de la media de los países OCDE (Organización internacional para la Cooperación y Desarrollo Económico que reúne a 30 de los países más industrializados).


Sin embargo, datos más positivos confirman que en España, el 45% de los jóvenes ha alcanzado un mayor nivel educativo que sus padres (en comparación con el 37% para la media de la OCDE) y sólo un 6% ha alcanzado un nivel educativo más bajo que el de sus padres (en comparación con el 13% para la media de la OCDE). Esta diferencia entre generaciones es aún mayor en las mujeres jóvenes.

¿Y qué se puede decir de las formas de aprender? ¿Ha evolucionado la manera en la que aprendían en épocas anteriores? ¿Aprendemos todo lo que estudiamos?

Si aprender significa adquirir conocimiento, puede ser que estudiemos más de lo que aprendemos. Estudiamos y memorizamos contenidos que, después del esfuerzo que supone retenerlos, los olvidamos en un corto plazo. Pasamos muchos años de nuestras vidas estudiando cosas importantes que deberíamos mantener durante toda la vida, pero  en el tiempo que dura el verano, volvemos a clase con la sensación de haber aprendido poco durante el curso anterior.

Cuando nos interesa un tema es cuando empezamos a investigar y a informarnos sobre él. De este modo, es como más se retiene la información, elaborando los trabajos por nosotros mismos y estudiando la materia que más nos gusta. Para ello, tenemos infinitas fuentes de información que nos facilitan la búsqueda y a través de la lectura individual es como más nos enriquecemos.

Es verdad que hoy en día se hacen trabajos y proyectos que consisten en buscar información y exponerla de forma escrita y oral, para que así el alumno desarrolle sus capacidades. Pero, por mucho que sea más interesante trabajar la materia de este modo, al finalizar  el Bachillerato, nos encontramos ante la selectividad y esto nos exige memorizar los diferentes contenidos de las distintas asignaturas, que bien pronto olvidaremos, durante los dos años de Bachiller.

¿Se inventará algún día la fórmula para que retengamos todo lo estudiado o sólo estudiemos lo que no vayamos a olvidar?

Irati Andueza, 1º Bach. H

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