sábado, 6 de diciembre de 2014

"La elegancia del erizo" de Muriel Barbery




La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indlentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.



La novela La elegancia del erizo está escrita por la autora Muriel Barbery y, además de haber sido un gran éxito en Francia, ha sido publicada en más de treinta países y traducida a más de diez idiomas.

Sus principales protagonistas son dos mujeres que, aunque parece que son muy diferentes entre sí, tienen intereses y características comunes. Son las narradoras en primera persona de la historia que nos presenta el libro.

Por un lado, aparece Renée Michel, la portera que lleva trabajando veintisiete años en un inmueble de lujo de París con ocho familias burguesas, desde diplómaticos, consejeros de estado, industriales, etc. Tiene cincuenta y cuatro años y se presenta a sí misma como "viuda, bajita, fea, reconcha, tengo callos en los pies". En apariencia, es una mujer sin estudios y solitaria cuyas más estrechas compañias son su amiga Manuela que limpia los pisos del los vecinos del inmueble y su gato León. Sin embargo, a medida que vamos conociéndola mejor nos damos cuenta que es una mujer autodidácta y ha acumulado conocimientos culturales, artísticos y filosóficos. Ese es su secreto. No quiere salirse del estereotipo de "portera" y disimulará su verdadera personalidad, sus intereses y sus reflexiones para encajar mejor dentro de una sociedad donde ser diferente siempre es problemático.

Por otro lado, la otra mujer es una niña superdotada, Paloma, que vive en el mismo inmueble. Su padre es diputado y exministro. Se lleva mal con la familia en general, pero sobre todo con su hermana Colombe, porque piensa que están "anestesiados, sin emociones". Ella también esconde un secreto: no encuentra sentido a su existencia y planea suicidarse e incluso quemar su casa.

Un suceso hace que sus vidas tengan una emoción nueva. Entra a vivir como vecino nuevo Kakuro Ozu, japonés de sesenta años, un hombre amable, alegre que irradia entusiasmo por la vida. 

Ambas, Renée y Paloma se sentirán curiosas, atraidas y fascinadas por este nuevo personaje que cambiará algunos aspectos de su forma de entender sus vidas y el entorno. Además, las dos se sienten muy atraidas por la cultura japonesa que consideran que tiene en cuenta la belleza y elegancia en las cosas sencillas de la vida.

La historia me ha gustado mucho porque los personajes son muy especiales sobre todo Renée Michel. En el inmueble donde se desarrolla la novela viven distintas personas y, aunque parecen muy diferentes por edad, situación social y económica, formación, al final, tienen los mismos miedos, las mismas ilusiones y preocupaciones personales. Te das cuenta que a las personas son más las cosas que nos unen que las que nos diferencian y que no hay que dejarse llevar por los prejuicios.

Otra idea de la novela que me parece muy interesante es que las personas, a veces, no se muestran como realmente son o no son lo que parecen, porque creen que tienen que representar un rol para encajar en la sociedad y no ser rechazadas. A lo largo del desarrollo de la historia los personajes llegan a la  conclusión de que la amistad, conocer y valorar a las otras personas por lo que son y no por lo que tienen o parecen, son aspectos que les  hacen felices y dan una nueva orientación a sus  vidas.

Recomiendo que leáis este libro. Un incoveniente que he encontrado es que las reflexiones filosóficas son muy profundas y si, como yo, no tienes muchos conocimientos, no llegas a entender bien las ideas que se expresan y te puedes perder en dichas reflexiones haciéndose el texto un poco pesado.
Por lo demás, me ha parecido un libro que no sólo entretiene sino que aporta muchas ideas para reflexionar y revisar algunos prejuicios personales.



Alejandro Yániz   1º H

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