martes, 10 de marzo de 2015

El mar de Aral


En el mundo hay mares en los que la vida es prácticamente imposible, como es el caso del mar de Aral, ubicado en Asia Central, entre Kazajistán, al norte, y Uzbekistán, al sur. Este mar, a causa de las acciones humanas, hoy en día va desapareciendo poco a poco. Ha perdido la mayor parte de la superficie y de la cantidad de agua que tenía, y está considerado como uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en toda la historia, además de tener un alto nivel de contaminación en varios puntos del lago (a consecuencia de pruebas armamentísticas y vertidos de residuos entre otros).

A principios de los años 60, el mar de Aral era un gran lago salado y se extendía sobre una superficie de 68.000 kilómetros cuadrados, es decir, lo que podría corresponder al territorio de Andalucía. Cada día que transcurre, a causa de la sequía, se está convirtiendo en un gran desierto. En el año 59, en la región del mar de Aral, se decidió producir melones, cereales, arroz y especialmente algodón. Esta última planta necesita mucha agua para su desarrollo, y los hombres empezaron a extraerla del mar de Aral. A medida que han transcurrido los años, este mar, que recibía cada año millones de metros cúbicos de agua gracias a dos ríos que desembocaban en él, especialmente el Amu Daria, en el sur, y Sir Daria, en el noroeste, ya no los recibe, porque han sido desviados hacia los campos de los habitantes para asegurar el cultivo de los campos de algodón, entre otros. Tan solo quedan hoy en día, en lo que antes fue un lago enorme, charcas en el medio del desierto. Se calcula que a este ritmo, en tan solo unas décadas más, habrá desaparecido totalmente el mar de Aral, un lago que, hasta hace medio siglo, era uno de los más emblemáticos al ser el cuarto lago más grande del mundo. Desde entonces, su nivel ha bajado alrededor de 20 metros y ha disminuido su superficie en un 80 por ciento en volumen y en un 60 por ciento en superficie.

Esta bajada de las aguas ha triplicado la salinidad del mar. Antiguamente, se pescaban miles toneladas de peces, que abastecía comida a toda la URRS en los momentos de crisis. Hoy en día los pescadores no pescan en estas aguas muertas, pues no logran apenas pez alguno. Los peces no han sobrevivido a semejante salinidad, y los animales que antes vivían de este lago han desaparecido a causa las complicadas circunstancias en las que se encuentra este lago. Tan sólo quedan unas pocas especies que se han adaptado a este mar. Como consecuencia de la disminución del lago, los barcos se encuentran inmóviles sobre las dunas de arenas a varios kilómetros de la orilla actual. El clima se ha vuelto considerablemente más árido desde que el mar se ha secado. Cuando el mar tenía su tamaño original, el lugar era bastante más húmedo, a pesar de estar en el medio del desierto. Sin embargo, hoy no es así y los habitantes que se encuentran alrededor del lago, sufren escasez de agua y la sequía azota gravemente a la población. El clima se encuentra afectado de manera preocupante y las temperaturas se han extremado en el mar de Aral, un mar que está perdido.
                                                                                                                              Jon Martínez de Morentin 1.J

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