viernes, 27 de marzo de 2015

Mi abuelo Francisco

Esta biografía que os voy a contar es sobre mi abuelo Francisco Ancín que dentro de 5 años tendrá un siglo de vida.



Aunque ha sido siempre una persona sencilla, y muy trabajadora, ha tenido que tomar muchas decisiones obligado por los cambios sociales y económicos que han surgido a lo largo de su vida. Y por esta serie de circunstancias y casualidades de la suerte, él dice que vive de milagro, gracias a Dios.

Francisco nació el 24 de Mayo de 1920, en Ollobarren, un pueblo cerca de Estella y debajo de la Sierra de Lokiz. Nació en una familia de clase media porque tenían tierras y ganado y es el mayor de 7 hermanos, 5 chicas y un chico.

Con seis años empezó a ir a la escuela. Recorría todos los días un kilómetro en las alforjas de un caballo para estudiar. No iba a gusto porque los maestros castigaban y pegaban mucho. Solo se aprendía  a leer escribir y las cuatro reglas (suma, resta, multiplicación y división).


A los doce años  dejo de ir a la escuela para ayudar a su padre en el cuidado del ganado. Cuando tenía 15 años, construyeron una escuela en el pueblo y se apuntó para seguir estudiando a las noches con los mayores.


A los dieciocho años le llamaron del ejército nacionalista para alistarse a la guerra civil. Fue a Pamplona y allí lo destinaron primero a Toledo y luego a Valencia. En Valencia estuvo primero de soldado en el monte en las trincheras. Lo paso muy mal porque veía como a sus compañeros les caían encima las bombas, pasaba hambre y frio, ya que le toco en invierno. Una noche que ya no podía aguantar más porque llevaba mucho tiempo sin comer y los pies congelados, decidió dejar el fusil y bajar por el monte solo sin contar con nadie, a ver si encontraba algún pueblo cerca, porque no sabía dónde se encontraba.

Llego a un pueblo de Valencia y no sabía si estaba ocupado por el enemigo o era de su bando, al poco rato, tuvo la suerte de encontrarse con un cura, que dio la casualidad que era de un pueblo de Estella cercano al de mi abuelo, Arbeiza.  Se quedó con el cura y le ayudo con los papeles para que no le dieran por desertor, por abandonar la trinchera y el fusil. Estuvo ayudando al cura de monaguillo hasta que termino la guerra. Luego tuvo que ir al cuartel  hasta los 24 años que se licencio. Durante este tiempo aprovecho para sacarse el carnet de conducir que no era lo habitual porque no había muchos vehículos, solo los camiones para  transportar los soldados.


Cuando llego a casa, su padre estaba muy enfermo y al año se murió. Entonces, él se quedó a cargo de su madre, su abuela y sus hermanos. Con 25 años llevaba el trabajo del campo y del ganado y también ayudaba a veces a los dos vecinos ricos del pueblo con las cosechas a cambio de una paga. Cuando empezaron a aparecer las primeras trilladoras y como mi abuelo era buen trabajador, los ricos le propusieron que ellos compraban una trilladora y él a cambio trabajaba sus tierras y la de los ricos.


Mi abuelo durante varios años empezó a trillar también por más pueblos a los pobres  que tenían poca tierra pero no sé podían permitir tener trilladora.  Al no interesarle esto a los ricos del pueblo le propusieron jugarse la trilladora a las cartas. Y tuvo la suerte de que le tocará a él. De esta manera se dedicó a trillar las tierras de todos los campesinos que se lo pedían.
Se casó a los treinta y tres años con mi abuela María Puy que era vecina de un pueblo cercano, Ganuza. Tuvieron 4 hijos y conforme iban cumpliendo 12 años los mandaba internos a colegios para que estudiasen ya que él no pudo.


A los cuarenta años, dio la casualidad que los curas del Valle, organizaban cursillos para aprender oficios, ya que había mucho desempleo y pobreza. Entonces mi abuelo se apuntó a hacer un cursillo de dos años de albañilería en Barcelona. Estuvo un año aprendiendo de albañil y le pagaban una pequeña prestación.


Estando otra vez en su pueblo,  le ofrecieron un trabajo de conductor de tractor, en el Señorío de Sarria (Puente la Reina), pero esta vez se llevó a la familia, porque le dijeron que había buenos maestros para sus hijos. Pero solo estuvo un año porque añoraba su pueblo.


Al volver estuvo trabajando en Estella de albañil, hasta que un día, estaban trabajando en un andamio y se bajo para beber agua porque hacía mucho calor, y en ese momento se cayó el andamio y los compañeros quedaron heridos gravemente. Ya no volvió al trabajo.

Aunque su madre  hizo heredero a su hermano pequeño, a él le dejo un terreno y una huerta. En el que construyo un gallinero y se dedicó a vender huevos y pollos en Estella. Que los bajaba al mercado en la Vespa que se había comprado. Al principio el  negocio le resultaba rentable pero luego empezaron las Cooperativas a poner los precios y ya no le fue beneficioso.

Con el dinero que ahorro decidió comprar cerdos y conejos. Y se dedicó a esto hasta los 65 años que se jubiló. Después de la jubilación solo se dedicaba a cultivar la huerta como entretenimiento.
Actualmente, a sus 95 años tiene fuerzas e ilusión para seguir con su afición en el cultivo de la huerta.

Cuando mi abuelo y mi abuela cumplieron los 50 años de casados los hijos organizaron una fiesta para celebrar las bodas de oro. Celebraron la misa en el pueblo y luego invitaron a todos sus parientes y vecinos del pueblo a un lunch mientras que su nieto tocaba la txalaparta.
Este año, 2015, celebra las bodas de diamantes y que es bisabuelo.
 
                                         video
Zuriñe Salinas
1º Bachiller I

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