lunes, 8 de junio de 2015

2015, El Gran Hermano te sigue vigilando en tu ciudad

Contraargumentación al artículo   "La capital contará con 46 nuevas cámaras"

Como ocurre en otras grandes ciudades de todo el mundo, en  Madrid existe un gran número de videocámaras que graban todo lo que ocurre. Y el ayuntamiento  está ampliando más el sistema de vigilancia.


En el artículo  justifica este hecho argumentando que este tipo de vigilancia ayuda a prevenir la delincuencia- se entiende que si alguien se siente vigilado es menos probable que cometa un delito-, y además, es una herramienta útil para identificar y detener  a un criminal. Aunque no se menciona, se deja ver que también servirá para reunir pruebas y procesar así a la persona que ha delinquido.
Muchas veces la cuidadanía hace peticiones  de seguridad y protección en las calles; las personas  tienen miedo de ser atacadas, robadas o heridas y por eso no caen en la cuenta que, cuando eres grabado, observado y vigilado, puedes estar perdiendo alguno de tus derechos básicos. Estos derechos son, por ejemplo, el derecho a la privacidad, el derecho al anonimato y el derecho de libertad de expresión. Las cámaras han llegado a un punto de perfeccionamiento tecnológico que pueden hacer reconocimientos faciales grabando las caras. Además, se sabe que algunos gobiernos están creando bases de datos gigantes y que están en negociaciones con Facebook- tiene la mayor base de datos de reconocimiento facial del mundo- para comprar información sobre sus ciudadanos y
ciudadanas.

Habría que pensar  si merece la pena que un Gran Hermano, que el gobierno te vigile todo el tiempo y en todos los sitios. Y más, teniendo en cuenta que algunos estudios ponen en entredicho la efectividad de las redes de cámaras. En Londres  existe, desde 1998, uno de los  sistemas más avanzados del mundo que permite a las autoridades rastear a cualquier persona que entre o salga del centro de la ciudad y es dónde se han hecho más evaluaciones de las videocámaras. En estas evaluaciones se concluye que sólo se resolvió un crimen por cada 1.000 cámaras. En Canadá también se han hecho estudios que aseguran que los sistemas de vigilancia urbana no han mostrado tener efecto en disuadir a los criminales. 


Otro incoveniente que veo es que, toda esta forma de vigilancia, es muy costosa. Por una parte, los aparatos son caros de comprar, de instalar y de mantener. Por otra, capturar a una persona que ha delinquido lleva mucha información que observar, lo que se traduce en mucho tiempo y muchas personas trabajando. Si además, la información se borra cada cierto tiempo, sólo servirá para actos crimanales recientes, casi inmediatos, y no para casos dificiles y trabajosos de resolver. 

Sin embargo, el problema que veo, no es tanto la efectividad y la identificación errónea de sospechosos, sino el abuso que se puede hacer con esta tecnología para limitar nuestras libertades. Como ocurre con el artículo, aunque intentan dar explicaciones para que no nos sintamos vulnerados, al final, no queda claro qué imagenes capturadas se conservan o quién puede tener acceso a ellas y no sabemos, con seguridad, si serán malinterpretadas o utilizadas de modo poco adecuado.

Se me ocurre que, tal vez, habría que pensar por qué aumenta la delincuencia y si esta inseguridad se podría disminuir, no tanto poniendo más vigilancia, sino atendiendo a  las necesidades de las personas de las ciudades y mejorando sus situaciones de pobreza, marginalidad y desigualdad.

Alejandro Yániz    1. Batx. H


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