miércoles, 3 de febrero de 2016


RESEÑA DEL LIBRO “EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS”

 Bruno, un chico  de ocho años, vuelve a casa después de jugar con sus amigos y sus padres le comunican que se tienen que ir a vivir al campo porque su padre, un general nazi, ha sido ascendido. Todo lo ocurrido le obligara  a dejar la casa y los amigos que tanto adora.

A Bruno le cuesta acostumbrarse a su nueva vida, su nueva casa y se aburre cada vez más. No tiene niños con los que jugar y su madre le prohíbe explorar los alrededores de la casa.  Su hermana mayor, Gretel, no le habla porque está demasiado ocupada con sus muñecas o hablando con uno de los hombres de su padre, el teniente Kotler. A Bruno le intriga una granja que ve desde la ventana de su habitación, en la que todos sus habitantes parecen llevar pijamas de rayas. Cuando intenta saber más cosas sobre ella le dicen que se olvide y le prohíben acercarse por allí. Pero nosotros sabemos que no es una granja sino un campo de concentración nazi.

Bruno se hace amigo de Pavel, que trabaja en la cocina que debajo del delantal lleva el pijama de rallas que el tanto ha visto. Cuando su madre no está en casa, Bruno se cae del columpio del jardín y se hace un corte en la rodilla y Pavel se lo cura.

 Tras varias semanas dando vueltas alrededor de la casa, Bruno desobedece a su madre y se va fuera de la casa por el jardín trasero en busca de aventuras. Dando vueltas por el jardín, se topa con una alambrada. Al otro lado de ella, un chico pequeño con un pijama de rayas está descargando escombros de una carretilla. Bruno está tan contento de haber encontrado alguien de su edad con quien jugar, que empieza a visitar todos los días a Shmuel, sin decirles nada ni a sus padres ni a su hermana.

Mientras su tutor le dice que los judíos son malos, su amistad con Shmuel se va haciendo cada vez más fuerte. Bruno, es testigo de la brutal paliza que Pavel, sufre a manos del  teniente Kotler. El ambiente cada vez más enrarecido de su casa, junto con las historias que le cuenta Shmuel hacen que Bruno se pregunte si está sucediendo algo raro al otro lado de la alambrada, y si su padre es realmente el buen hombre que siempre había creído.

 Bruno se sorprende al ver a Shmuel limpiando la cristalería en su casa y le da un bizcocho, pero el teniente Kotler les pilla juntos y acusa a Shmuel de robar comida. Bruno, en lugar de defender a su amigo del soldado, él le dice al teniente Kotler que nunca lo había visto. Más tarde, no pudo pegar ojo por los  remordimientos y Bruno visito varias veces la alambrada para pedir perdón a su amigo, pero el niño con el pijama de rayas no aparecía. Cuando Shmuel por fin vuelve, su cara está marcada por una terrible herida causada por el teniente Kotler, y Bruno siente lástima por él. Pero Shmuel le perdona y reanudan de nuevo su amistad.

Sus padres comenzaran a discutir y su padre decide mandar a su familia a la casa de su tía y para Bruno  será un golpe muy duro porque tendrá que separarse de su nuevo mejor amigo.

En uno de sus últimos encuentros, Bruno se entera de que el padre de Shmuel lleva tres días sin aparecer y  Bruno promete ayudar a su amigo a buscar a su padre. Justo el día que partirán a la casa de su tía, Bruno se escapa para ver a Shmuel , y él le presta un pijama de rayas y empezaran su última aventura que determinara el destino de él y el de su amigo.
 
 
Arantxa Saragüeta 1.H
 
 
 
 
 
 
 

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