viernes, 2 de junio de 2017

IMPOSIBLE


IMPOSIBLE
    
    Me gusta creer en la magia, en la fantasía de poder imaginar lo inimaginable. No importa que no sea "real", no importa que no exista. Solo me importa que me haga sentir libre, que me haga volar.
    Cuando cojo un libro, lo leo porque me siento libre, porque nada ni nadie puede limitar mi imaginación, porque nadie puede decirme como tengo que pensar las cosas. Esa es la verdadera magia de la fantasía. Nos evade de la monotonia del mundo, de la sociedad. Hoy en día nos asustan las aventuras del mundo real, los viajes inesperados a lugares que no conocemos.
   Al igual que Bequer en uno de sus poemas, muchos nos enamoramos de lo imposible. Es fascinante, es una representación real de nuestro ser, de la busqueda de algo con lo que siempre soñaremos, aun sabiendo que es inalcanzable.
    Esos sueños, esas esperanzas inalcanzables, son, en muchas ocasiones, el motor de nuestras vidas, nuestra razón de ser. Algunos simplemente necesitan creer en lo imposible, necesitan creer hay un mundo aun sin explorar esperando a ser descubierto. Otros necesitan soñar, escapar de esa realidad que los rodea y, por un segundo, poder imaginar que pueden cambiar el mundo.
   Muchos dicen que la perfección no existe, que es algo imposible. Y sin embargo, el ser humano lleva casi toda su exitencia buscándola. No nos importa luchar, levantarnos o recorrer montañas, siempre y cuando sea para conseguir algo mejor, para luchar por un sueño hasta el momento inconcedible.
   El ser humano ha demostrado una y otra vez que es capaz de aferrarse a toda esperanza que suponga un atisbo de luz, de una vida mejor. Ha sido esa esperanza, ese sueño aparenetemente "imposible" el que ha posibilitado cambios, el que ha posibilitado las grandes revoluciones de la historia.
     Y es que lo imposible tiene un punto realmente particular: Todo es imposible hasta que se consigue. Es esa pequeña probabilidad de éxito a la que nos aferramos a la hora de perseguir nuestros sueños, nuestras metas.  El hecho de que nos digan que algo es imposble es como que nos digan que está prohibido. Cuanto más nos lo repitan más entusiasmo pondremos en su busqueda, en su logro.
     

            Jamás dejaremos de perseguir lo imposible, por la sencilla razón de que los sueños son lo último que se pierde.


Estibaliz Muñoz Leache, 1.I



    

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